El agujero negro de tu recaudación (y no son las averías)

Buenos días,

A final de mes miramos la caja y, si falta dinero, rápido miramos de reojo al salón de enfrente. O a la ruleta que se atascó el martes, o le preguntamos alguien del sector si nota que la cosa aflojado

Es lo fácil, lo más habitual

Pero hay una fuga de capital silenciosa que no sale en ningún Excel. Y confieso que yo tardé años en verla (y me costó unos cuantos disgustos, hay tenemos el aprendizaje).

Antes pensaba que para crecer había que coleccionar nóminas. Más locales, más gente, más jaleo.

Error.

Los negocios no crecen por amontonar personas. Crecen cuando encuentras a las correctas.

Tienes empleados que van a fichar, hacen lo suyo y, si el local se hunde, preguntan a qué hora es el descanso. Y luego están los otros.

El encargado que huele un problema antes de que el cliente levante la voz. El técnico que sufre físicamente cuando ve una máquina apagada un viernes por la tarde. O la oficial que deja la pista impecable para que el compañero de la tarde no arranque cabreado.

Esa gente no suele pedir palmaditas en la espalda todos los días. Trabajan en silencio. Pero cambian la empresa entera.

La próxima vez que busques dar un salto en tu recaudación, quizá no necesites ir a la feria a comprar el último modelo de máquina. Quizá solo necesites identificar a esas personas clave que ya tienes... y empezar a cuidarlas como merecen.

Un fuerte abrazo,

Emilio de Hestia.

P.D.: La semana que viene vamos a hablar de un error de manual. Ese que cometemos cuando, por fin, encontramos a un empleado bueno de verdad... y nos dedicamos a quemarlo vivo.

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Jamie Larson
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