El error de usar tu salón pequeño como laboratorio
Buenos días,
A veces me preguntan si hay que estar siempre metiendo el último producto que sale al mercado. La respuesta es clara: depende de tus metros y de tu código postal.
Es cierto que al cliente le gusta ver cosas nuevas. Le gusta sentir que el local se mueve y se actualiza. Pero cuidado con jugar a los inventores donde no toca.
Si tienes un salón grande, tienes la obligación de hacer pruebas. Tienes espacio para tener varios multipuestos rotando. Ese salón grande es tu laboratorio. Es el que te da los datos reales de lo que funciona de verdad en la calle.
Pero si tienes un salón pequeño que funciona como un reloj... ni se te ocurra tocarlo para experimentar. En los metros reducidos no se hacen pruebas. Se espera hasta que el mercado valide el producto. Ahí solo entra lo que sabes seguro que el cliente ya está buscando. Si toda tu empresa son salones pequeños, tu trabajo no es probar, es estar muy atento a lo que valida el resto del mercado.
Y aquí entra una ventaja de la que casi nadie habla en el sector. Después de recorrer toda España visitando negocios, te das cuenta de una cosa: nuestro país no va a la misma velocidad.
Hay comunidades que son pura vanguardia. Zonas con operadores muy fuertes, como Murcia, donde el producto nuevo se pone el primer día y la propia calle lo valida (o lo hunde) rapidísimo. Y luego hay otras zonas, como las islas u otras provincias, que tienen un ritmo de evolución distinto. Los operadores introducen los cambios más despacio y el producto tradicional sigue trabajando a pleno rendimiento mucho más tiempo.
Caminar por diferentes comunidades te permite hacer algo brutal para tu negocio: saber qué va a funcionar (o a fracasar) en tu zona dentro de un año, simplemente observando lo que ya se está validando en otra.
El buen servicio no es solo cómo tratas al cliente en la barra. Es saber leer la calle para darle el producto exacto en el momento exacto.
Un fuerte abrazo,
Emilio de Hestia.
P.D.: En el próximo correo te enviaré el enlace al blog para cerrar este bloque. Vamos a ver cómo todo esto (la atención al cliente habitual, la discreción y el control del producto) se acaba convirtiendo en el mayor activo económico de tu empresa el día que decidas venderla o valorarla