La máquina de moda no vale para todos
La misma máquina funciona en un bar y no en otro a tres calles. La diferencia es el cliente.
Buenos días,
La semana pasada terminamos hablando de algo que vemos constantemente en las operadoras.
Una máquina está haciendo una barbaridad en un bar.
La ves trabajar, miras los números y piensas:
Ya está. Hemos dado con ella.
La ponemos en otro bar.
Y no hace ni para pipas.
Misma máquina.
Misma ciudad.
A veces tres calles de diferencia.
¿Qué cambió?
El cliente.
Y esto, que parece una obviedad cuando lo leemos, no siempre lo es cuando tenemos delante el juguete nuevo.
Sale una máquina que funciona espectacularmente, empieza a hablar todo el sector de ella y queremos ponerla hasta en la cafetería del hospital.
Pero la máquina de moda no vale para todos los bares.
Hay establecimientos con una clientela más joven, acostumbrada a pantallas, vídeo, multijuego y otro tipo de experiencia.
Y hay bares donde el cliente lleva 20 años sentándose prácticamente en la misma silla y quiere otro tipo de juego.
Ni uno es mejor ni el otro peor.
Son clientes diferentes.
Y aquí creo que la evolución de las máquinas nos ha dado una ventaja enorme.
Antes teníamos un juego.
Funcionaba o no funcionaba.
Hoy un multijuego nos puede contar muchísimo sobre lo que está ocurriendo dentro de ese establecimiento.
Qué juegos eligen.
Cuáles repiten.
Qué prácticamente no tocan.
Tenemos información que hace años no teníamos.
El problema aparece cuando tenemos los datos delante…
y seguimos decidiendo solamente por intuición.
O peor:
por lo bien que funciona esa máquina en el bar de nuestro amigo.
Una buena máquina ayuda muchísimo.
Pero la pregunta no debería ser solamente:
¿Cuál es la máquina que más está funcionando?
Quizá deberíamos preguntarnos:
¿Cuál es la máquina que mejor encaja con la gente que entra por la puerta de este bar?
Porque a veces cambiar una máquina que todavía funciona bien por algo más moderno no es modernizar.
Es equivocarse más caro.
Y hablando de equivocarnos…
Hay otra cosa que está ocurriendo con la nueva hostelería.
Hay bares donde podemos tener la máquina perfecta, el mejor servicio técnico y unas condiciones extraordinarias.
Y aun así no nos quieren dentro.
¿Tenemos que convencerlos?
Yo creo que no.
La semana que viene hablamos de eso.
Un fuerte abrazo,
Emilio de Hestia.